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Revista Cultural y Literaria Nefelismos Edición Nº4 publica obra digital de Melanie Belmonte.

‘Manibus’ Obra Digital de la artista Melanie Belmonte

Desde Caracas, Venezuela, la Revista Cultural y Literaria Nefelismos publica en su cuarta edición, Manibus’ obra digital de la artista Melanie Belmonte.

Revista Cultural y Literaria Nefelismos. Edición Nº 4.

CRÓNICA: ‘Donde ella vio magia’ de Andrea Serrano Rus

Samuel Camacho 

COLABORADOR BELMONTE ••• | ARTE

Sección ‘Crónicas de acero, tinta y cuero’.

Lo sé, soy un blando. Sí, yo. Capaz de escribir escenas en las que la sangre viscosa salpicada de sesos húmedos bañan la calle donde la cara de un hombre se ha convertido en una masa informe de carne abierta y huesos destrozados, hoy me presento aquí, otra vez, para hablaros, de nuevo y sentando cátedra, del amor romántico de personas cuya fe en la humanidad está por encima de todo lo demás. 

Los escritores somos seres extraños, difíciles en ocasiones, ocupados en la búsqueda de historias, personajes y todos los finales posibles, a los que dedicamos una vida entera, inmersos entre páginas infinitas de novelas propias y ajenas que ocupan todos nuestros sueños y la mayoría de nuestras pesadillas. 

Pero hay ocasiones en las que es la historia la que se cruza en nuestro camino. Son sus personajes los que un día nos despiertan para presentarnos algo que no habíamos buscado, algo que llama con fuerza a nuestra puerta para mostrarnos un mundo diferente al que hasta ese momento habíamos vivido. 

Y eso nos pasa a todos, no sólo a los que hemos soñado desde pequeños con ser lo que hoy somos, con ver nacer de nuestras manos esa novela en la que tanto tiempo llevamos inmersos, sumidos entre sus infinitos cruces de caminos que definen con mayor o menos claridad el éxito que de todo ésto necesitamos ver brotar.

Y lo que hoy vengo a mostraros es un ejemplo claro de todo lo que aquí os cuento. “Donde ella vio magia” –editada por Círculo Rojo en 2020-, que supone el debut en la literatura de Andrea Serrano Rus, es una historia nacida del alma de alguien que necesitaba poner por escrito todo lo que su corazón le dictaba a gritos desde hacía demasiado tiempo. 

De esta extraña relación –no tan extraña para aquellos que hemos sufrido en nuestras propias carnes  sus afiladas garras- nació la historia de Micaela Harris, una adolescente acostumbrada a vivir su vida siempre en segundo plano, entre estudios, amigos y familia, con las mismas esperanzas e ilusiones que pueda tener cualquier persona de su edad, hasta que un día el destino se volvió caprichoso y su camino cambió para siempre, tratando de sumergirla –con mucho esfuerzo pero sin demasiado éxito- en un mundo de tinieblas y oscuridad, liberando monstruos y demonios tras cada estrecha callejuela que, arrastrándose mientras lucha con uñas y dientes, es capaz de recorrer.

Enmascarada tras un amor de película, lo que encontramos entre las páginas de esta novela es una historia de superación, de fe en las personas que son capaces de levantarse tras ser golpeadas de forma despiadada por una vida que cruelmente se ha cebado con ellas, sacudirse el polvo que ha quedado pegado en sus pantalones, y seguir adelante con una fuerza de voluntad que casi ninguno de nosotros seríamos capaces de encontrar.

Una de esas historias inspiradoras, tristes y duras, que nos guían a través de los oscuros caminos que muchas veces no tenemos más remedio que recorrer, pero que son capaces de iluminar, muy al final, un destino que parecía haberse torcido más de lo previsto y demasiado lejos de lo honestamente deseable.

Pero no te equivoques, ya lo hablamos antes, ésta, sobre todo, es una historia de amor, de los de para toda la vida, a pesar de los apenas 17 años que marcan a la mayoría de nuestros protagonistas de hoy: un grupo de amigos entre los que el sentido de la amistad y compañerismo está por encima de todo, y para los que ni el desamor ni las traiciones son motivo suficiente para separarse ni por un momento los unos de los otros. Un cuento de hadas moderno –brujos y reinas malvadas incluidas- en el que pronto nos sentiremos identificados con nuestra renovada cenicienta y la seguiremos, sin vacilar ni por un instante, hasta las puertas del mismísimo infierno.

“Donde ella vio magia” es una novela obligatoria para todos aquellos que en algún momento hemos atravesado un momento duro a lo largo de nuestras vidas, pues en esta historia vamos a ver reflejados la mayoría de los miedos a los que cualquiera de nosotros nos enfrentamos a diario tras cada esquina que giramos por las mañanas de camino al trabajo, tras cada recoveco que encontramos de regreso a casa por las tardes, en todos nuestros laberintos internos que nos atormentan, en sueños, cada madrugada.

Amor, superación, amistad, lealtad y los sueños de un puñado de adolescentes se mezclan con una narración ágil, viva y fresca, -algo con mucho valor en una autora novel-  que nos transporta hasta la intensa historia de la protagonista, para enseñarnos, en primera persona, que la magia de la vida está en las pequeñas cosas que vemos y vivimos todos los días. 

Con esta novela, Andrea Serrano Rus entra por sorpresa pero con fuerza y autoridad en el mundo de los libros en el que seguro le queda un largo camino que recorrer y un sinfín de historias por contar.

#PorqueNoMeVes by MIA ART COLLECTION

Obra: ‘Hortus Auream’ expuesta del 25 de febrero al 07 de marzo de 2021
Artista: Melanie Belmonte
“Hortus Auream, perteneciente a la Colección Tenebris Temporibus de Belmonte, recobra el deleite producido por el gozo del ornato en un escenario de luz y color gestado dentro del informalismo matérico. En su búsqueda expresiva, la subjetividad inalienable de la obra refleja la poeticidad de su esencia”.

#PorqueNoMeVes by MIA ART COLLECTION

(Obras PROPUESTAS).

Exposición Online. Fecha de celebración: 25 feb de 2021 – 07 mar de 2021

La mujeres lo saben bien: la unión hace la fuerza y propicia el cambio. ARTEINFORMADO y la coleccionista de arte hecho por mujeres, Alejandra Castro y su MIA ART COLLECTION, se han unido para pedir a las artistas contestar con sus obras a la pregunta ¿Por qué no me ves? El resultado son más de 300 obras por artistas de todo el mundo que puedes ver aquí, perfectamente documentadas con el curriculum de sus respectivas autoras. Para el 8 de marzo, la comisaria Natalia Alonso, junto a la coleccionista, harán una selección de 15 de estas obras, que se exhibirán, junto a un texto curatorial, en el museo virtual de la coleccionista y en ARTEINFORMADO. A continuación, las otras noticias de esta semana. 

Fuente: ARTEINFORMADO. Espacio Iberoamericano del Arte.

La prestigiosa Revista Literaria Alborismos (Venezuela) publica ‘El orgasmo del cercenamiento’ de Melanie Belmonte, obra Ganadora del Primer Premio Internacional del VI Certamen de Microrrelatos Microterrores.

Revista Literaria Alborismos Año III Nº 5

La prestigiosa Revista Literaria Alborismos (Trujillo, Venezuela) ha publicado su primer número de este año 2021. El espacio contiene obras artísticas de autores de diferentes lugares del mundo.

Melanie Belmonte ••• | Productora Asoc. Cine Escritora | Colaboradora Belmonte Arte Secc. Pensamientos
Melanie Belmonte ••• | Productora Asoc. Cine, Escritora y Pintora | Directora Fund. Belmonte Arte & Belmonte Cine

En este Año III Nº 5, la Revista Literaria Alborismos publica ‘El orgasmo del cercenamiento’ obra de Melanie Belmonte Ganadora del Primer Premio Internacional del VI Certamen de Microrrelatos de Terror Microterrores 2020, así como su obra visual ‘Cercenamiento’.

Desde el 5 de Marzo ya está disponible La Revista Literaria Alborismos (Trujillo, Venezuela) impresa y online (ésta última gratuita). En su primer número de este año 2021 publica ‘El orgasmo del cercenamiento’ y la obra visual ‘Cercenamiento’ de Melanie Belmonte.

En esta ocasión, de entre más de 500 obras recibidas de todos los rincones del mundo, se han seleccionado textos poéticos, narrativos y críticos que dejarán encantados a los amantes de la buena literatura.

Fuente: Revista Literaria Alborismos Año III Nº 5 2021.

XI Revista Literaria Awen publica obras digitales de la artista Melanie Belmonte.

Ya se encuentra disponible el número XI de la Revista Literaria Awen, centrada en el tema «Festividad». Desde Maracaibo, Venezuela, en esta ocasión, podemos disfrutar, entre otros, de la publicación de dos obras digitales realizadas por la artista Melanie Belmonte, de la fotógrafa Clara Dias Nascimento y su proyecto @yalodefotografia, entrevistada por @jairgquiroz para la Galería Awen y del escritor falconiano José del Carmen Barroso quien conversa con la editora @veronicat2727 sobre la festividad en su obra literaria y artística.

Puedes leer o descargar de manera gratuita el número a través del siguiente enlace.

Fuente: Revista Literaria Awen.

Brotes

Iván R. Ray | Escritor 

PASAJE | DE CHINITAS “Cuando se escribe en Belmonte Arte, la casa de Melanie Belmonte…”

A veces se les llama gemas y está bien que así sea, porque son yemas, yemas y brotes, y por eso también se les puede llamar gemas si se quiere. Y uno cree que hay que querer. El invierno nos desvela su final, el final de los inviernos suele ser trepidante como el desenlace de una novela casi negra, y también ruidoso, dicen que es por el deshielo pero en realidad nunca se sabe, el final de los inviernos se lleva las huellas de la nieve, se las lleva para siempre, y los pies en los barros que nos lo llevamos nosotros para tenderlos en la azotea de las chimeneas. Cuando pisamos un charco en cada invierno que acaba nos llevamos a casa un trozo de cielo. El frío del final del invierno es voraz pero hacemos como que no nos importa, o no mucho, cree que nos asusta con su soplo y su bramido como a los niños, pero ya no nos importa, ulula pero no nos atemoriza tanto porque las otras personas huelen a primavera y los caminos huelen a nuevos, caminos recién colocados, los caminos nuevos huelen a polen recién pintado, caminos que están por secar, y el cielo tiene el color del acero recién forjado. Y las aves al cielo vuelven a ser las equis de todas las incógnitas.

Se le puede llamar gemas, le decía, y está bien que así sea. La leña vuelve a ser árbol y su desnudez de antes se adivina ahora como silueta; cuando el invierno se sabe su propio fin, los árboles sin hojas sienten su pudor, recuerdan su vergüenza, se saben sin ropa y se cubren de escarcha (para disimular). Los árboles desnudos del final del invierno bailan para la gente de los pueblos, bailan de día y beben de noche, beben vino caliente mientras escuchan crujir la helada, que siempre suena aquí mismo, tan lejos. Los árboles se hacen damas cuando el invierno acaba y los sembradores se hacen hombres que los cortejan.

Se les llama gema a los brotes de los árboles y puede que lo sean, las ramas de hueso muestran sus anillos, que son esas gemas; los últimos vientos se llevan las hojas en que se escribieron los epílogos y ahora, en cada gema, tan pequeña que cabe toda la Creación en ella, trae el milagro de cada primavera que se acerca, que trae sus pasos mullidos y embarrados; cada gema alberga toda la creación, la gema de cada árbol nos trae a la luz todas las hojas y la flor, y con la flore el fruto y con el fruto, en fin, otro árbol y la vida prometida. Cada brote es toda la humanidad allí contenida, es todos los niños y también las risa, claro, cada brote, es todo los amaneceres y todas las islas. 

Se les llama gema, así debe ser. En cada una están todos los colores, y todos los nidos. Se les llama gema, pero también promesas. Cada una la suya.

CRÓNICA: Martes con mi viejo profesor de Mitch Albon.

Samuel Camacho 

COLABORADOR BELMONTE ••• | ARTE

Sección ‘Crónicas de acero, tinta y cuero’.

La vida en ocasiones transita a medio camino entre pasado y presente, tropezando con momentos que evocan en nuestra memoria recuerdos casi olvidados, provocando encuentros únicos que nos hacen saborear la esencia de quienes algún día fuimos.

Pero lo más triste de estos encuentros es la incapacidad propia para paladearlos como es debido. Para sentir de cerca la calidez que provoca una emoción en el centro mismo del alma, dónde la vida tiene un respiro y el corazón un motivo.

Aquel buenas tardes sonó vibrado en mi garganta y la gélida brisa de enero arrastró las palabras un poco más lejos de lo debido. Ramón desvió suavemente la vista del escaparate y la posó, como con descuido, en mis ojos, que titilaban a medio camino entre el frio y la emoción.

Y allí le encontré, más de veinte años después, con el pelo rubio menos boscoso de lo que recordaba y con alguna arruga de más sobre sus ensombrecidas mejillas. La suave sonrisa que se dibujó al final de su pequeña boca fue muestra suficiente de que me había reconocido. 

Cómo es la mente humana, ¿verdad?. Tres décadas, mil historias cargadas y un millón de obstáculos salvados después, y basta un cruce de miradas para que el tiempo se congele un segundo y pueda volver por un instante al colegio, a aquellas clases de literatura que sentaron las bases del amor por los libros que hoy en día logra que pueda sentarme y llenar mi mundo de páginas, personajes e historias.  

Y en cierto modo, el libro que hoy presentamos tiene ese olor, esa textura, a pasado y presente, a recuerdos olvidados y momentos perdidos. 

Entre las páginas de “Martes con mi viejo profesor” –publicado por la editorial Maeva en 2005- el autor, Mitch Albon, nos ofrece una lección de vida como pocas antes nos hemos podido encontrar. Dura, real, intensa y en ocasiones demasiado triste, la historia se cuenta en primera persona, en la que durante los encuentros semanales del escritor con su viejo profesor, ambos nos regala sabias y sencillas lecciones sobre el amor, la muerte, el dinero, el perdón o el adiós.

Foto: Samuel Camacho

Es muy triste pensar que sólo la certeza de la proximidad de la propia muerte pueda despertar, en nosotros mismos y en los que a nuestro alrededor pueblan nuestros días, los instintos más leales, nobles e intensos que, sólo al final, parecen dar sentido a una  vida que hasta ese momento no ha sido más que la suma de tropiezos, aciertos, fracasos, y horas vividas sin razón ni dirección. 

He de reconocer que nunca me han gustado demasiado los libros de autoayuda –montones de páginas escritas por vendehumos vestidos con pantalones de pinza y americanas de Zara sin nada nuevo que enseñar más allá de lo leído o escuchado en una parada de metro olvidada- pero debo reconocer, una vez más y ya son unas cuantas, que todos nos equivocamos, que debemos abrir un poco más nuestros horizontes, personales, profesionales, familiares, para aceptar enseñanzas como las que hoy trata de transmitirnos autores como éste, que juegan con nuestra percepción de la vida y la muerte, y coquetean con las sensaciones más duras, pero entrañables, que son capaces de arañarnos, con desazón, el alma desde dentro.

En ocasiones la vida nos atropella, nos pasa por encima sin darnos cuenta y nos oculta el mundo que a nuestro alrededor tiene lecciones infinitas que contarnos, clases maestras impartidas tras cada esquina que debemos saborear, degustar con tranquilidad y sosiego, porque llegará un día en el que nos enfrentemos al reflejo de un espejo que nos ofrecerá una versión de nosotros mismos que ya no nos guste, porque en ese instante nos daremos cuenta que todo ha pasado demasiado rápido y que la vida se termina sin haber dado sentido ni a uno solo de nuestros días.

Y en cierto modo, esta es una de las enseñanzas que trata de mostrarnos esta historia –una de muchas, todo hay que decirlo, entre las que podemos elegir la que mejor se ajuste a nuestras necesidades o a nuestros pecados- impartida con maestría por un viejo profesor, enferme de ELA, que es más consciente de todo lo que a su alrededor sucede ahora que la muerte le espera, próxima, y cuyas ansias por saborear cada uno de los instantes que le quedan hacen que las charlas de los martes sean algo más que una visita de cortesía. 

En esos momentos, Mitch –protagonista secundario de su propia historia- ha dejado de lado una vida que muy pronto le ha concedido todos los éxitos que alguien como él buscaba, para acompañar a su viejo profesor en un viaje a través de la vida, el pasado y la muerte, y aprender una asignatura obligatoria que todos a estas alturas hemos suspendido.

Y después de aprender una enseñanza así, a sangre, dolor y lágrimas, nos gustaría poder conocer a la persona que fuimos antes de todo ésto y hablarle de cómo es en realidad la vida, qué errores debe evitar y a qué debe prestar atención. Pero sobre todo, debe servirnos para reecontrarnos con ese yo que tan hondo hemos enterrado y volver a retomar la relación con él, con nosotros mismos, con nuestro verdadero ser, que un día se fue, pero que aún está a tiempo de volver.

Gracias entrenador, ha sido todo un placer.