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Haiku ‘Supervivencia’ de Melanie Belmonte formará parte de la Antología Haikus III.

Menos es más, dice la voz de la experiencia. Decir mucho en pocas palabras es la dificultad (D. Literaria)

Haiku ‘Supervivencia’ de Melanie Belmonte formará parte de la Antología Haikus III.

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Melanie Belmonte, Delegada General y Miembro del Comité Organizador del IV Festival Internacional de Cine Femme Filmmakers Festival 2019

Filmm Freeway | Femme Filmmakers Festival

Melanie Belmonte, Member of the International Femme Filmmakers Festival Organizing Committee 2019.

The Femme Filmmakers Festival was conceived out of sheer human nature. Or at least, the kind of passion for a greater awareness of the female filmmakers that also reside on this planet. As Filmotomy has always striven to shine lights on the corners of the film world that simply don’t get the attention like the bigger guns do, setting up an exclusive event to celebrate these women and their movies seemed inevitable.

The festival itself, now in its fourth year, is an online event. One where a curated selection of films is given a platform for not just the filmmakers themselves, but also audiences who perhaps don’t know how to watch these films, or have not even heard of them at all. The awareness is key. It’s actually quite alarming how many films people have not seen or even knew existed.

Source: Femme Filmmakers Festival

ALFIE

SINOPSIS

Alfie vive en Londres y es garajista, pero su principal ocupación es la de conquistar a las mujeres y usarlas para su propio placer. A pesar de ser abandonado por su pareja, la cual se ha casado con otro, el asunto de una de sus amantes, quien ha dado a luz un niño, y la recuperación en un hospital a causa de una enfermedad de pulmón, Alfie continua impertérrito su camino. En el hospital conoce a Lily, la mujer de su vecino de habitación, y la conquista teniendo con ella una relación. Pero cuando Lily le revela que se ha quedado encinta, Alfie la obliga a interrumpir el embarazo y la deja.Todo esto, sin embargo, araña su conciencia, ya que se hace mayor y los fracasos de sus nuevas tentativas de conquista, empiezan a hacerle reflexionar…

CONSIDERACIONES

El director Charles Shyer dirigió un remake con el mismo título en 2004, y contó con el actor Jude Law para interpretar a Alfie. Las comparaciones siempre son odiosas, naturalmente, pero no es fácil sustituir a Michael Caine, y menos todavía si se trata de su inolvidable caracterización del amoral Alfie, uno de sus papeles más emblemáticos y ricos de toda su filmografía. Eran los primeros años de su vida profesional y Caine, que había coprotagonizado Zulú dos años antes, dio un paso de gigante en su imparable carrera al estrellato.

El director Lewis Gilbert, un veterano cineasta londinense nacido en 1920, no ha destacado como un gran autor, pero su innegable talento artesanal ha hecho de él una pieza rentable para los productores. Dirigió varios filmes de la serie James Bond, y dos películas de tono más autoral que tuvieron buena acogida de crítica y público: Educando a Rita (Educating Rita, 1983) y Shirley Valentine, 1989. Esta última, está construida en un estilo muy parecido al de su obra maestra Alfie. Shirley es una mujer hastiada de su matrimonio que habla cara a cara con el espectador, e incluso cuando el resto de personajes se hallan junto a ella en el mismo plano. Este ingeniosa solución para hacer cómplice al espectador funcionó mucho mejor en Alfie, ya que emana con soltura de la narrativa impuesta, sin resultar al cabo de un tiempo repetitivo e innecesario para seguir la acción, como sucedía en la película de Shirley Valentine.

En Alfie, nos sorprende gratamente el tono socarrón y de comedia con el que arranca la historia (aunque teñida de cinismo), el cual se va tornando lentamente amargo y dramático, muy dramático en ocasiones. Sobre todo en una de las secuencias finales, la más terrible de la película, donde Alfie ayuda a abortar a una mujer casada con la que ha mantenido relaciones sexuales sin pensar en las consecuencias. Gilbert trabaja muy bien con la estética y con los actores para incomodar al espectador, a quien hace partícipe del juego, ya que mantiene su complicidad con Alfie. Puede que ese sea el momento en que nos distanciemos de su indiferencia por las cosas. Aunque él mismo se siente tocado muy profundo cuando ve el feto del niño que cree “haber matado” con su decisión al impedirle nacer. Un tema tan delicado como el aborto es tratado con rigor y sin falsas moralinas, de modo que Gilbert nos deja tomar decisiones al respecto, sin ponernos decididamente a favor o en contra. Alfie, quien desde el principio de la historia ha declarado su intención de ser libre sobre todas las cosas, desligándose de cualquier mujer cuando ve en ella un acercamiento demasiado sentimental, llega al final de su viaje con la moral tocada y con el corazón dolido. Una de sus amantes le ha pagado con su propia medicina, al sustituirle por otro amante más joven que él. Alfie, que en realidad es un hombre inseguro, se replantea la vida de otra forma, aunque por el final de la película, sabemos que el camino va a estar plagado de muchas dificultades y nuevos sufrimientos.

Lewis Gilbert obtuvo en el Festival de Cannes 1966 el Premio Especial del Jurado, y la película se llevó el Globo de Oro 1967 a la Mejor Película Extranjera hablada en inglés.

FICHA TÉCNICA

TÍTULO ORIGINAL…Alfie

AÑO…1966

DIRECTOR…Lewis Gilbert

GUIÓN…Bill Naughton

FOTOGRAFÍA…Otto Heller

MÚSICA…Sonny Rollins

DURACIÓN…110 minutos. Color

FICHA ARTÍSTICA

MICHAEL CAINE…Alfie Elkins

SHELLEY WINTERS…Ruby

MILLICENT MARTIN…Siddie

JULIA FOSTER…Gilda

JANE ASHER…Annie

SHIRLEY ANNE FIELD…Carla

VIVIEN MERCHANT…Lily

DENHOLM ELLIOTT…Médico

Entrevista a Melanie Belmonte. Belmonte Arte Recibe el Premio al Mejor Blog de la Blogosfera

Belmonte Arte recibe el Premio al Mejor Blog de la Blogosfera.

Belmonte Arte recibe el Premio al Mejor Blog de la Blogosfera de la mano de ‘Blog del Día’. Os invitamos a leer la entrevista que le ha sido realizada a su fundadora, Melanie Belmonte. Gracias a ‘Blog del Día‘. Y gracias, equipo! Seguir leyendo…

‘Mulier’ de M. Belmonte queda Finalista en el Concurso Internacional de Microrrelatos ‘Ellas’.

‘Mulier’ | Finalista del Concurso Internacional de Microrrelatos ‘Ellas’ .‘Mulier’ | Finalista del Concurso Internacional de Microrrelatos ‘Ellas’ .

‘Mulier’ de Melanie Belmonte, ha quedado finalista en el Concurso Internacional de Microrrelatos ‘Ellas’, centrado en la mujer. Asimismo, será publicado próximamente en la Antología Colectiva de Microrrelatos ‘Ellas’ con Mención Especial.

Es un hecho que, a lo largo de la historia, la mujer ha sido a menudo ninguneada por una sociedad conocida como patriarcal. Aunque ciertamente existen algunas comunidades en las que su papel es predominante, no es esta la realidad habitual, al menos en el hemisferio norte del planeta. 

Actualmente, el mundo occidental y, en cierta medida, también el oriental, tratan de solventar esta injusticia histórica por medio de políticas sociales y de empleo. Aún queda mucho por hacer, pero creemos que una forma de contribuir a la causa es también desde la cultura; en nuestro caso, la literatura. (Diversidad Literaria)

Infiel

'Infiel' de Melanie Belmonte
‘Infiel’. Autora: Melanie Belmonte

Mis sueños son aviso

del tormento de tu ser.

De ese amor oculto

obsesivo en tu desdén.

Ése que se encuentra

bajo el manto de tu piel.

Ése que tortura

Ése. Engaño cruel.

Cuídate, amigo mío.

Cuídate, amigo infiel.

Libra a tu destino

de esa maraña, de esa hiel.

De esa pasión oscura,

de esa locura, de esa doblez.

De ese candor perverso

de esa manceba; de luzbel.


Melanie Belmonte

Copyright 2019 © Todos los Derechos Reservados.

MdT: Cualquier tiempo pasado fue presente

Marcos Muñoz | Periodista y Escritor
Colaborador Belmonte Arte Secc. ‘Misterios del Ministerio’

“Pero lo que ahora es claro y manifiesto es que no existen los pretéritos ni los futuros, ni se puede decir con propiedad que son tres los tiempos: pretérito, presente y futuro; sino que tal vez sería más propio decir que los tiempos son tres: presente de las cosas pasadas, presente de las cosas presentes y presente de las futuras”.

(San Agustín, Confesiones, 11.6)


La Biblioteca de la Universidad de Barcelona estaba llena de estudiantes, muchachos que buceaban en volúmenes polvorientos tratando de absorber el conocimiento que allí se consignaba, de aprenderlo de memoria y poder recitarlo ante el admirado catedrático. Para la única mujer de toda la Facultad, impresionar al viejo profesor había dejado de ser el objetivo hace tiempo: claro que Amelia Folch tampoco se hallaba hoy en aquel antiguo templo del saber para estudiar ni para preparar un examen. Lo que la había traído allí, lo que la anclaba entre todos aquellos textos, era un asunto de vida o muerte.


“El tiempo es el que es”, repetía a menudo el subsecretario Martí. Y sin embargo… sin embargo… El Ministerio del Tiempo se ocupaba de evitar que la Historia fuese alterada. ¿Era posible que eso sucediera? Ella misma había visto al “Empecinado” a punto de morir, con un disparo en el pecho, y si no hubiera sido por la rápida intervención de Julián y Diego, el siglo XIX hubiera sido muy distinto para España y tal vez para el resto de Europa. Sin Juan Martín Diez y sus 10.000 hombres dispersos por la península, la Batalla de Bailén hubiera acabado con un vencedor del signo contrario, francés, y luego…


Pero, ¿y si el tiempo no era tan frágil? ¿Y si el tiempo era perfectamente capaz de cuidarse solo, gracias? Si el tiempo era el que era, el que ya había sido, el que había llevado al momento en que decimos que el tiempo es el que es, ¿cómo podía alterarse de forma significativa? Sin embargo, tampoco eran las consideraciones de altos vuelos, filosóficas, las que le preocupaban y le hacían leer a San Agustín, Kant y Schopenhauer. Tenía una razón mucho más palpable: Amelia Folch quería saber si era la autora intelectual de un asesinato.


Porque tras pensar mucho en ello, suya era la culpa, y no en un sentido religioso. Ahora Julián andaba obsesionado con hablar con su mujer fallecida, pero había sido idea de Amelia que utilizara “el artilugio que le dio Irene” para comunicarse con ella antes de que muriera atropellada. En el XIX había muchos que jugaban o sugerían hablar con los muertos: pues bien, aquel artefacto lo permitía, o cuanto menos comunicarse con ellos antes de que hubieran muerto. Pero si el tiempo es el que es… si como afirmaba Newton el tiempo era absoluto… la irrupción en el mismo de la llamada de Julián había alterado lo que ya estaba establecido. En el momento en que hizo aquella llamada para despedirse de Maite, cambió su rutina, cambió su estado de ánimo, la entretuvo y cambió por supuesto el momento en que iba a salir de casa, y haciendo eso alteró también su relación con el mundo. Por la calle no andarían las mismas personas que dos minutos antes, ni su atención sería la misma que si no hubiera ocupado su mente con la conversación postrera con su marido. Desde luego el coche que la atropelló no estaría en el mismo lugar, no se cruzaría con él. Pero lo hizo. Lo que quería decir que fue la llamada la que condujo al atropello, y su ausencia la que la hubiera salvado. La conclusión era irrebatible: proponiendo a Julián que se despidiera de su mujer había causado los acontecimientos que llevaban a su muerte.


Amelia se tapó la boca para ahogar un grito de angustia. Se mordió el índice, llena de consternación.


Sólo le quedaba un libro por abrir, uno que había sacado sin permiso de los anaqueles del Ministerio, escrito por un tal Martin Heidegger. Miró a su alrededor para asegurarse de que nadie reparaba en su encuadernación ajena a aquellos días, pero quien la miraba se fijaba en su extraña condición de mujer, no en lo que leía. Se sumergió en el tomo durante horas, olvidando el paso de la tarde y el progresivo vacío en la biblioteca. Aquel hombre decía -dirá- que el ser humano no existe en el tiempo, sino que nosotros somos el tiempo. Que al preocuparnos o recordar el pasado, lo hacemos presente, e igualmente al planificar el futuro. Que es posible transcender nuestra relación lineal con el tiempo. Llegaba a decir que era posible, mediante nuestros pensamientos, salir en una suerte de éxtasis del tiempo lineal. El tiempo de Heidegger podía alterar, mentalmente, el tiempo de Newton.


Pero Heidegger no tenía acceso a las puertas del Ministerio. Con ellas podía ser posible llevar al plano físico la mera acción hipotética. Aún tenía que reflexionar mucho sobre ello, considerar las ramificaciones, pero Amelia había empezado a fraguar un plan: si realmente la muerte de Maite había sido culpa suya, si no tenía que ocurrir, era su deber como agente del Ministerio arreglarlo. 


Incluso si eso significaba hacer que Julián nunca ingresara en el mismo.
“Puede decirse también que son tres los tiempos: presente, pasado y futuro, como abusivamente dice la costumbre; dígase así, que yo no curo de ello, ni me opongo, ni lo reprendo; con tal que se entienda lo que se dice y no se tome por ya existente lo que está por venir ni lo que es ya pasado”.

(San Agustín, Confesiones, 11.6)

Falocracia

Occisos oprobios tiñen de sangre montañas y valles.

Entre dorsales de océanos y mares

baldones morcares domeñan letales esencias beldades.

¡Ay, hombredades! Raciocinios inmorales.

Bajo desafueros y desmanes

en conquista de igualdades, políticas y normas legales,

subyugáis plétoras féminas libertades.

Falocráticas sociedades.


Melanie Belmonte

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