Ven, lléname de ausencia.

PASAJE | DE CHINITAS 
“Cuando se escribe en Belmonte Arte, la casa de Melanie Belmonte…”
Iván R. Ray | Escritor
Colaborador Belmonte  ••• | Arte

Y ocurre que al pincharnos con las agujas de un reloj derramamos unas gotas, que no son sangre, que son de tiempo, el que pasa como el aire arrancando los pétalos de estos cerezos para dejar su fruto, y todo lo demás se hace ausencia. El tiempo no produce sombra, y sabemos que ocurre porque deja a su paso jirones de mil aromas, y de sabores, y de miradas de soslayo que conforman cualquier vida, y todo lo demás se hace ausencia. Y vacío, que el vacío vive donde el silencio, en las casas abandonadas y en las miradas que no encuentran a quien buscan, en las cartas sin destinatario y en las pisadas de quienes se fueron antes de que llegáramos. En ocasiones se hace tan fuerte el tiempo que se necesitan dos personas para atraparlo y despojarle del frío que a su paso deja, y la estela de su penumbra en tu mar, que es el mío. Se esconde el vacío del tiempo llenando el vientre de la tierra y sus rocas, donde todo es estéril y la voz es solo eco fatuo, donde germina y usted se hace ausencia.
La forma de las agujas se hace entonces dedo acusador ante su ausencia, y lugares de sombra y musgo donde se pudre la vida. En la ausencia los sueños mueren y sus cuerpos soñados quedan a la intemperie, donde todo fue, donde nunca más será. Ausencia es tiempo desabrido, es faltarnos a la vez, el tiempo que tardas en regresar sin haberte ido aún. El tiempo es ausencia de usted, y todo será al fin ausencia, que es el tiempo que fue ya cumplido, que el tiempo como la siempre se recoge en gavillas y deja en el llano la ausencia que es el tiempo que deja de correr para siempre, porque ya no es tiempo ni le importa serlo. Ausencia es el tiempo que ha perdido la noción e ignora hacia dónde va porque olvidó dónde encontrarla a usted.
Ven y lléname con tu ausencia para recobrar el tiempo, que es la ausencia de dos cuando se encuentran, al fin, sin saberlo, dos que se miran, que se saben cuando sus pensamientos se rozan. Se forja el tiempo en el transcurrir de dos ausencias y es entonces cuando el corazón, de nuevo, comienza a latir soberano, con su propio ritmo, que ya no será más el de los relojes sino el de los corazones que en la presencia indeleble de su ausencia, señora, cabalga desbocado más rápido, más rápido que el tiempo que se dan los hombres, y que en esa ausencia parece detenerse hasta simular la muerte cundo es su falta la que nos acompaña. Ausencia es el nombre que le damos al tiempo cuando usted no está, cuando se detiene, cuando se es como morir en vida. Es por eso que, cuando llega la ausencia, la amamos como una dicha, la cuidamos y perfumamos sabiendo que, cuanto mayor sea, cuanto más voraz, más grande será el tiempo con el que la llenaremos a tu lado.
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Un comentario sobre “Ven, lléname de ausencia.

  1. Ese tiempo tuyo describe esa ausencia y olvido en las cosas, esos asuntos que el tiempo enrosca y oprime hasta irlas aplastando, tanto tanto, que es mejor no mirar ese túnel de misterios donde a lo mejor debamos recoger los frutos de nuestra propia ruina.

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