La conciencia y la hormiga

Entre senderos polvorientos, llenos de piedras y almas al viento, emprendí un largo y profundo viaje por el interior de mi psique. En busca de coherencia, consistencia y conciencia social, a sabiendas de que no sería fácil sortear cortejos de presión y sobreexplotación habitual, decidí abrir la mente, estimular sentidos y emprender caminos hacia nuevas realidades erguidas y contrapuestas a aquellas conocidas como artificiales. Realidades en ocasiones sometidas a densas transformaciones de escepticismo global, donde el humanismo socrático bajo el paraguas de la inteligencia emocional y la responsabilidad terrenal, hallarían en mi interior el adagio filosófico de Aristóteles; ‘el obrar sigue al ser’.

Por el camino, durante el intenso periplo hacia el logro de una atención plena subyacente en cada rincón de la naturaleza, coincidí con mi guía espiritual-medioambiental; sencilla y poderosa, de implacable disciplina y fortaleza, y de enorme importancia en nuestro ecosistema natural. Una formícida a la que llaman hormiga; una amiga, de ancestral modo de vida y vasta sabiduría axial.

Autora | Melanie Belmonte

#viajessostenibles

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