'El Orgasmo del Cercenamiento' de M. Belmonte ha resultado ganador del VI Certamen Internacional de Microrrelatos de Terror.

Entre los más de 750 microrrelatos presentados al Certamen Internacional de Microrrelatos de Terror ‘Microterrores’ convocado por la Editorial D. Literaria, El orgasmo del cercenamiento de Melanie Belmonte ha resultado ganador en su VI Edición. La obra será publicada en Antología Internacional.

Los relatos de terror se cuentan, junto con las crónicas y el amor, entre los géneros más antiguos de la literatura. A lo largo de la historia, este tipo de relatos han sobresalido […] como reflejo de un sentir social […].

Lejos de lo que pudiera parecer, su función no es tanto la de inspirar miedo cuanto estimular las emociones y enseñar a enfrentarlo, a superar nuestras limitaciones biológicas. En busca de ese reto contra nuestras propias psiques […].

Fuente: D. Literaria.

EL ROBLE de M. Belmonte formará parte de la Antología Internacional Otoño e Invierno

Las estaciones son sinónimo de sentimiento. Fuente de inspiración legendaria que convierte nuestra pluma en una máquina de escribir. 

El Roble de Melanie Belmonte formará parte de la Antología Internacional de Microrrelatos Otoño e Invierno 2020.

Fuente: D. Literaria.

Las mujeres que leían a David Cooperfield

Iván R. Ray Escritor | Colaborador Belmonte Arte ©

PASAJE | DE CHINITAS “Cuando se escribe en Belmonte Arte, la casa de Melanie Belmonte…”

Para esperar a los suyos las mujeres comenzaron a leer. David Copperfield, de Charles Dickens. Capítulo Primero. No mientras esperaban a los suyos, no, sino para esperar a los suyos, que no es lo mismo.

Leía ella; las demás fingían que fingían haciendo como que hacían, que de tal se trataba.

Era cuestión de vida o suerte.

Así lo vimos en Gone With The Wind , eso dijeron unos, que es Lo Que El Viento Se Llevó , respondieron otros, un relato basado en hechos tan reales que nadie se atrevió a vivirlos, como son todos los hechos que se protagonizan cuando se está enamorada.

Nadie les dijo a esas mujeres qué debían hacer porque no lo necesitaban, eran mujeres de verdad y no lo hubieran consentido; nadie les dijo dónde esconderse porque nunca lo hubieran hecho, no conocían esos caminos; nadie les dijo dónde quejarse porque no conocían ese idioma. Solo sabemos que era de noche y que esperaban a los suyos, y que esos tan suyos eran sus hombres, que ser de cada cual es cosa de mucho soñar, como todo lo que de verdad importa.

Luego ocurrió que primero llegaron los otros, uno en realidad, que era capitán y que vino solo y traidor como todos los héroes que son de verdad y de mentira a la vez.

Después lo hicieron ellos, los buenos, los ciudadanos de bien, los que ganaron la guerra antes o después, los que semientan lecciones, los buenos. Nosotros, los buenos, ya sabe…. La guerra había terminado en su ardor guerrero antes de comenzar la primera batalla.

Las mujeres cosían, creo, y escuchaban, u oían; leía a David Copperfield, las otras oían, o escuchaban, creo. La esclava vigilaba a los vencedores, que eran más y eran los buenos, y traían el poder y escondían el derecho; e iban armados.

Al final llegaron los suyos envueltos en brumas, derrotados habían vencido y alcanzado el honor, la última derrota les pertenecía; eran todos los triunfos en uno, la sangre de sus venas era negra, del negro de la pólvora y de la noche que los aguardaba. Sabían que al día siguiente no saldría el sol: no tenía necesidad de hacerlo. Habían cabalgado a lomos de sus derrotas para rendir honor a las suyas.

La vida siguió, ellos no, no les importaba la vida que venía a continuación, era la vida de otros, no la de las suyas, esas suyas que amaban a los suyos porque les arrebataron el derecho, no la justicia. Uno pertenece a la tierra en la que nacen sus padres, no él, y pertenece al derecho que juró acatar su madre, no él. A aquellos hombres, que eran tan suyos que solo les pertenecían a ellas, no les importaba morir para protegerlas. Su derecho era su amor. Y su amor era su ley. Eran idiotas. El amor los había vuelto idiotas.

Y ellas, pudiendo serlo todo, prefirieron ser de ellos. Porque quisieron. Charles Dickens contó que hubo un tiempo en el que el tiempo no importaba, puede que ni existiera. Un tiempo, David Copperfield lo sabía bien, en el que el bien se hacía, y nada más. Un tiempo que se contaba en personas a las que se había amado. Era una manera de contar el tiempo, pero también de acuñar riqueza.

David Copperfield era un buen chico. Cuando los hombres que juraron dar su vida por proteger a las mujeres a las que juraron amar se acercaban a la casa, escucharon que alguien leía las aventuras de David Copperfield. Lo que sintieron entonces solo lo saben ellos. O no.

'El libro de mi vida' de M. Belmonte, finalista en Certamen Internacional de Microrrelatos

El libro de mi vida de Melanie Belmonte ha resultado finalista en el III Certamen Internacional de Microrrelatos celebrado por Libripedia.

La escritura ocupa un lugar privilegiado en las sociedades contemporáneas. Constituye un vehículo fundamental del conocimiento, una herramienta básica de comunicación y un arte en sí mismo cuyo disfrute no siempre está al alcance de todos.

A diferencia de otras manifestaciones artísticas, la posesión de libros otorga automáticamente y sin gran esfuerzo un estatus cultural. Como se atribuye que dijo Woody Allen: ” Nunca te acuestes con alguien que no tenga un libro en su mesita de noche”.

Fuente: D. Literaria.

Tenebris Temporibus; nueva colección de pintura matérica de la artista Melanie Belmonte.

Tenebris Temporibus es la nueva Colección que Belmonte presentará en próximas exposiciones a lo largo de este año 2020.

El Privilegio de Tena **** (Pirineo Aragonés, Huesca) del 03 de Febrero al 03 de Abril 2020.

Casa Palacio María Luisa ***** Gran Lujo (Jerez de la Frontera, Cádiz) Marzo 2020

Malamegi Lab Arts Laboratori (Italia) del 14 de febrero al 13 de Marzo 2020


Noticia | Melanie Belmonte Website

Felix culpa

Iván R. Ray Escritor | Colaborador Belmonte Arte ©

PASAJE | DE CHINITAS “Cuando se escribe en Belmonte Arte, la casa de Melanie Belmonte…”

Cualquiera sabe odiar, todo es ponerse a ello, ¿lo ve?, uno va, y odia, y ya está, odiado queda, pero uno no sabe qué hacer delante de un Portal de Belén. Hay gente triste, pero esos no cuentan porque nacen tristes, eso es cosa sabida, tristes porque no son todo lo que no parece que son lo que parecen; y también hay gente que no, que por mucho que sí, pues no, y esos tampoco cuentan porque ellos no quieren, los contamos pero ellos se descuentan. Lo del Portal de Belén, en cambio, es todo eso, y más, aunque tampoco demasiado más, solo todo porque no, no sabemos qué hacer delante de un Portal de Belén. Tampoco sabemos qué hacer delante de Las Meninas y parece que no pasa nada, pero en realidad sí pasa, aunque tampoco pasa todo, solo pasa demasiado, pasa que sabemos que es distinto mirar Las Meninas que un Portal de Belén, lo sabemos, sí, pero no sabemos qué hacer allí, allí delante. No sabemos qué hacer como tampoco sabemos llorar a escondidas, o reír para que no se sepa, o las tres cosas a la vez para que sí parezca que no, como tampoco sabemos si debemos correr para quedarnos. No lo sabemos. Quedarnos quietos no es saber qué hacer. Irnos, tampoco. Parece que sí, pero no lo es. Ni saber brindar es saber qué hacer, ni al malhablar lo sabemos, ni tampoco sabemos por qué no sabemos. Pero sí lo sabemos en realidad, aunque callamos, o quizá porque callamos. Se calla cuando se piensa, eso es algo que se hace por educación, como masticar, fumar o besar. No sabemos qué hacer delante de un Portal de Belén porque pensamos, pensamos callados, pensamos en el primer Portal de Belén que fuimos, ese, el que nos pusimos a poner, o el que no se puso porque no se quiso, porque no se pudo, porque no sin más. Entonces sí sabíamos qué hacer delante de un Portal de Belén, una abuela nos lo decía, y una madre, o las dos, a veces un padre que dejaba sus manos afanosas por un momento para decirnos qué hacer delante de un Portal de Belén. Eran de verdad, todo ello, todos ellos eran de verdad. Puede que también nosotros, ahora no lo sé, pero aquello fue cierto una vez, una vez que duró mucho tiempo, que es el tiempo que duran los hermanos, mucho tiempo, tanto que es siempre. Después de todo aquello, ahora, no sabemos qué hacer delante de un Portal de Belén. Los más listos callan para que no se les note, los demás, en cambio, no, pero se nota igual. El silencio que guardamos delante de un Portal de Belén es un pentagrama sin estrenar, el de la música que sonaba cuando abandonamos la habitación en la que fuimos por última vez de aquellos que sí sabían qué hacer delante de un Portal de Belén.

-Contadlo también vosotros algún día.

No lo hicimos. O no lo hicimos bien. Ahora cualquiera sabe odiar, pero pocos saben qué hacer delante de un Portal de Belén. Callar, sí. Es lo mejor. Callar mucho, callar todo. Quizá escuchar. Como entonces

Existe un Fuego

Iván R. Ray Escritor | Colaborador Belmonte Arte ©

PASAJE |DE CHINITAS “Cuando se escribe en Belmonte Arte, la casa de Melanie Belmonte…”

Existe un fuego del que manan todos los fuegos. Existe un fuego que purifica todos los fuegos que hemos conocido, un fuego que purifica el fuego cobarde que atemoriza a la cera y a las vírgenes, al valiente que purifica el oro y enciende el acero; un fuego que devora el fuego que fue antes, el que conocíamos, un fuego que se alimenta de las llamas que ya no serán mañana porque es un fuego nuevo y bravo, que ilumina la luz del fuego que fue; un fuego tan grande que apenas cabe en la palma de una mano para que lo acaricien, un fuego del que brotaron todos los fuegos, sí, y al que hubo entonces que ponerle un nombre de mujer para entenderlo. Es el fuego que redujo a cenizas la alquimia y a sus servidores, a los maldicientes, a los benditos, un fuego que se alimenta de cualquier otro fuego, que arranca al oro de su costra con la verdad de la mirada que solo se encuentra en los niños. Un fuego que solo existe en el Purgatorio para quienes creen en creer. Existe un fuego que abrasa sin quemar, un fuego que traspasa la seda y la piel y el estremecimiento, un fuego que da forma al alma. Es el fuego que habita entre las sábanas de los recién casados, en las miradas que se buscan cuando se encuentran entre la multitud, el de los labios que aguardarán siempre; un fuego que abrasa al fuego, que calcina sin sabernos, que late en el corazón de la tierra para que a la noche nos calentemos las manos, que mantiene vivas las estrellas que duermen al amanecer. Existe un fuego más fuerte que el mismísimo Infierno para quienes no creen en él, que nos hace hombres, que da sentido a lo que amamos, un fuego que solo existe en el Purgatorio. Existe un fuego, en fin, que somete a la zarza ardiente, un fuego que se alimenta de lo que no debe ser, de lo que sobra, de todo cuanto en verdad no somos ni debimos ser, un fuego inconmensurable que eleva sus lenguas de rojo y lava como una súplica por todo cuanto se perdió, que es azul como la muerte, y gris y sonrosado, un fuego al que podemos lanzarnos como a un mar que sonríe, un fuego que ondea sobre los mástiles ardientes a los que nos agarramos. El fuego del Purgatorio, amado, es tiempo, está hecho de la misma materia que el hombre que de él se nutre, a él se debe, en él descansa. Existe ese fuego y ese fuego somos vosotros.

El túnel

Alfonso Vinuesa ••• | Escritor

No más días grises, 

ni rostros grises. 

No quiero más miradas perdidas,

para mí son solo luces lejanas 

en el interior del túnel. 

Déjame salir, ver días azules cuando, sentados a la orilla, 

dejamos pasar la vida 

y nos bebemos, sin prisa, 

como se besan los que se enamoran. 

Déjame ser rosa, verde, rojo,

porque no hay género, ni distancias 

ni límites, 

que me impidan ser quién soy. 

Y no me importa qué vas a decir, 

ya no me gustan tus pastillas, 

jamás volveré a gritar. 

Porque, si el cielo está lleno de estrellas,

 yo quiero ser una más. 

Porque no me importa como me miras, 

yo solo quiero ser una estrella más. 

No quiero más días grises, 

ya salí del túnel, 

prefiero ser el reflejo de mi estrella en el mar.

Amor Racial de Melanie Belmonte formará parte de la Antología Internacional de Poesía Romántica Versos desde el Corazón.

Amor Racial de Melanie Belmonte formará parte de la Antología Internacional de Poesía Romántica, Versos desde el Corazón.

Parece mentira abarcar en una poesía la magnitud inconmensurable del amor. Y, sin embargo, unas líneas pueden contener la fuerza de un tsunami, la furia de un huracán… o la pasión de un adolescente. Porque el amor, como el gas, se expande hasta ocupar todo el espacio y se comprime y adapta al   recipiente más minúsculo.

Los autores aquí recogidos hacen ostentación de dichas actitudes naturales. Jugando con las palabras logran enfrascar porciones de su amor en tan solo un puñado de palabras. Pero recuérdese que puede tratarse de un vendaval embotellado. Incluso los venenos más potentes se venden en frascos pequeños.

Fuente: Diversidad Literaria.