LA SUERTE ES LOCA Y A CUALQUIERA LE TOCA…

MUTATIS MUTANDIS
Carmen Blanco Sanjurjo | Actriz Guionista
Colaboradora Belmonte  ••• | Arte

Eso decía Balzac…
Yo juego a la misma combinación todos los días desde hace 20 años. Y al mismo número de Lotería Nacional y del Jueves. ¡Desde hace 20 años! 
Esta semana empezó muy rara. Encontré cien euros al bajarme del coche en medio de la carretera cuando se me encendió el indicador de baja presión en una rueda. Las ruedas estaban perfectamente, pero al lado de la rueda izquierda, en la cuneta, estaban los cien euros.
Ese mismo día, cuando por fin pude robar cinco minutos para tomar un café, al leer el periódico vi que había acertado 4 + 2 en la Bonoloto. ¡Increíble! ¡276 euros! 
¡Se lo dije a todo el mundo! Y esa noche invite a cenar a mi pareja en nuestro restaurante favorito. 
Cuando a la mañana siguiente vi que había acertado cinco y el complementario en La Primitiva y tenía 753.937 euros de premio aluciné bastante. ¡¡¡Por fin!!! ¡¡¡Por fin!!! A la primera que se lo conté fue a mi madre para que descansara tranquila. Por fin podíamos tapar esos agujeros que nos quedaban pendientes. El sábado casi lo había repartido todo entre amigos y familiares. Me sentía muy feliz. Pero entonces, gané el primer premio de la lotería del padre. 
Ahí ya empecé a preocuparme. ¿Qué cojones estaba pasando? No sé lo dije a nadie. Necesitaba que me diera el aire. Salí a la calle y sin querer le di una patada a algo, era un cartera. La cogí y miré a quien pertenecía. La foto de un sonriente Amancio Ortega en el DNI hizo que me diera un vuelco el corazón. Ni siquiera miré cuanto dinero había. Fui directamente a la policía a llevarla. Yo jamás había tenido suerte en los juegos de azar y todo parecía formar parte de una extraña broma del destino. 
De hecho cuando el propio Amancio Ortega me llamó para agradecer el gesto, pensé que era una broma y muy enfadada lo mandé a la mierda. 
Solo empecé a creerlo cuando recibí una invitación para una entrevista en su despacho. Y aquí estoy, esperando en recepción. Unos chicos monísimos y súper bien vestidos me han puesto un café de esos que cagan los monos. No le acabo de pillar el gusto. Obvia decir que es todo ficción, claro. Si me hubieran tocado tantos millones, ¡¡¡ ya os habríais enterado!!!

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