De zorros y zorras

MUTATIS MUTANDIS
Carmen Blanco Sanjurjo
Actriz Guionista | Colaboradora Belmonte Arte ©
Me resulta muy llamativo que con la que está cayendo en este nuestro querido país, se le dé tanta relevancia mediática al episodio lingüístico de Irene Montero, que ha llegado a eclipsar, no solo los problemas graves de corrupción (en la Gurtel han sido cesados los jueces críticos y han sido nombrados jueces afines al Partido Popular) sino incluso al tema catalán.
Hasta tal punto ha llegado la algarada y el rasgueo de vestiduras, que el ABC le dedica a las portavozas de Irene Montero toda su portada, en la que las escritoras españolas, así, en masa, como si de una asociación se tratase, como si no hubiera ni una sola disidente, ni ninguna otra escritora aparte de las que salen en su portada, se erigen en portavoces (no me atrevo a escribir portavozas) de todas las demás, y proclaman indignadas, que el uso de portavozas no nos hace ni más iguales ni más libres.
¿De verdad no había ninguna noticia de más calado para la portada de un periódico ese 10 de febrero?
A mi todo me suena a maniobra de distracción. A más ruido para alejar el foco de lo que de verdad es importante y que no nos demos cuenta de que cada vez hay menos nueces en la cesta que era de todos.
Y vive Dios que funciona.
¿Por cierto, alguno de ustedes sabe de que hablaba Irene Montero cuando utilizó el término portavoza? A mi me ha costado bastante enterarme del contexto.
Todos y todas alegremente nos hemos lanzado a la caza de la zorra. ¿Suena sexista zorra? Pues cuando se cazan zorros no se discrimina, caen zorros y zorras, aunque parezca que la palabra zorra solo se refiera a las de dos patas.
¿Y mientras todo huele a podrido en España, qué dice la RAE? Sus sesudos integrantes se lavan las manos, invocando una función meramente notarial y descriptiva del lenguaje y en base a tan función afirman que en este caso el género gramatical se evidencia a través de los determinantes y los adjetivos, el portavoz español y la portavoz española.
Nada que objetar, salvo que esta norma era también aplicable la palabra presidente, hasta que el uso de la palabra presidenta se popularizó y llegó al diccionario. No tuvo la misma suerte estudianta. Aunque la aceptación de sirvienta se remontara a la noche de los tiempos.
Nada en la trayectoria histórica de nuestra lengua impide que las palabras tengan una forma femenina. Las lenguas evolucionan y en esa evolución se transforman, y para que presidenta, esa palabra tan de uso común en la actualidad, fuera admitida en la RAE no se necesitaron más que dos cosas: que hubiera mujeres presidiendo y hablantes que la usaran para referirse explícitamente a las mujeres que presiden. Si esas circunstancias se dan, ninguna supuesta terminación, por muy histórica que sea, frenará el uso de la forma femenina en una palabra.
El grupo Euraca, un seminario lingüístico creado para romper con la autoridad lingüística y asumir las opacidades del sistema opina que se debe asumir la inestabilidad del lenguaje y las portavozas, como las revoluciones, nacen al margen de las leyes. Del uso que le demos a esta nueva palabra, o palabro, dependerá su inclusión o no de ella en la Real Academia.
Mientras tanto, opino como Julia Navarro… anda que no hay batallas que dar, aunque creo que ella no se refería a las mismas batallas. Y mientras que vamos librando batallas por la tolerancia y la honestidad (bonitas palabras ¿no?) a Milagros del Corral le pediría que asuma como propio ese respeto que pide para la lengua, que no se apresure tanto a tachar de ridícula a la señorita Montero, porque hay otras cosas que lo son mucho más, como pensar que es el idioma es una roca inamovible. Afortunadamente es un ser vivo, y como tal evoluciona.
A ver si con un poco de suerte evolucionamos con él.
MUTATIS MUTANDIS… cambiando lo que se debía de cambiar.

 

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POEMA | La incompresión

No me pidas corazón

que me abra sin razón.
No me pidas sin razón
el fruto de la desazón.

 

Lealtad entregué 
a las cuitas de pasión, 
encontrando estupor
ante hiriente exaltación.

 

Musitando remisión 
frente pétrea reacción, 
apelando ilusión
a tu férrea decisión.

 

No me pidas corazón
que me abra sin razón. 
No me pidas sin razón
el fruto de la desazón.

 

Adobe sin igual 
en intrínseca emoción,
ahuciando sin temor
pronta mediación.

 

Oteando sin pavor 
bravos cambios en tu honor,
dehiscencia en tu ser
brío en tu corazón.

 

No me pidas corazón 
que me abra sin razón. 
Pídeme con fervor
perentoria relación.
Melanie Belmonte | #poemasdeamor

POEMA | Perdóname amor.

Perdóname amor si no supe quererte.
Perdóname amor si no supe entenderte.
Perdóname amor si puede ofenderte.
Pura inconsciencia.
Naufragar anhelando un encuentro.
Esperar abismando el regreso,
porque te quiero.
Perdóname amor si no supe escucharte.
Perdóname amor si no supe apreciarte.
Perdóname amor si puede enconarte.
Pura imprudencia.
Divagar deseando lo eterno.
Ansiar confiando en lo nuestro,
porque te quiero.
 
Melanie Belmonte | #poemasdeamor
 

Isabel Gaudí | Actriz "Echo de menos más presencia de la mujer delante y detrás de la cámara. Y en guiones".

Isabel Gaudí nació actriz. Desde que tiene uso de razón siempre ha sabido que lo sería. De niña jugaba a disfrazarse; a ser otras personas. Inquieta y curiosa por naturaleza, empezó a trabajar a la edad de 18 años en una compañía de repertorio. Autodidacta, aprendió el oficio de actriz al lado de grandes actores de este país, completando su formación mediante seminarios, cursos… y mucho teatro.
 
Isabel Gaudí | Exclusiva Belmonte Arte ©
Un sueño es la respuesta a una pregunta que aún no hemos aprendido a formular”
Isabel Gaudí
 
B.A| Isabel, ¿qué significa la interpretación para ti?
I.G| Es mi vida. Soy yo. Nace de lo más íntimo de mi personalidad. Me ayuda a entender quién soy, y quienes son los demás. Me ayuda a mostrar lo que siento. Me divierte. Me sana. Me hace ir más allá. Cuesta explicarlo; pero tiene sentido cuando mi hija me ve en el escenario, me sonríe, y después me cuenta lo que piensa desde la seriedad de quien sabe que ha visto algo importante. Para una buena interpretación, lo primero que se necesita es talento; después, investigación, trabajo, ensayo, intuición… e imaginación; tener fe en tu propio imaginario. Un buen actor es aquel que te hace viajar donde él quiere, haciéndote olvidar que lo que ves es ficción.
 
B.A| ¿Cómo preparas tus personajes?
I.G| Lo primero que hago es acudir a mi imaginario. Sentir, descubrir y observar todo lo que nace de mí al entrar en contacto con la obra y el personaje. Es muy importante, porque es la base desde donde comienzo a construirlo. Después, investigo y estudio. Estudio mucho el texto. Y fusiono toda esa información con lo anterior. Durante los ensayos me dejo empapar por todo lo que descubro; por todo lo que me aporta el trabajo con los demás compañeros y con el director. Soy muy técnica y precisa. Me gusta ser afinada, concreta. Y la frase de ‘menos es más’, -reconozco que me molestaba cuando la escuchaba de joven-, trato que defina mi trabajo hoy en día.

B.A| ¿Qué experiencias te quedan pendientes?
I.G| Me encantaría trabajar con Javier Bardem, Javier Gutiérrez, Roberto Álamo, Carmen Maura…; son muchos los compañeros a los que admiro y con los que aún no he tenido ocasión de coincidir en ese sentido. En cuanto a directores, Mariano Barroso, Alejandro Amenábar, Daniel Sánchez Arévalo, Sergio Pérez Mencheta… Y respecto a los papeles, por edad hay algunos que ya se me han escapado, pero me hubiera gustado mucho hacer Julieta. Me encantaría hacer Hamlet.Y sobre todo, tengo una asignatura pendiente; hacer de policía en un thriller. Me apasiona ese genero. El cine, la televisión y el teatro son diferentes vehículos para poder expresar mi creatividad; cada uno tiene su propio código, y disfruto mucho con ellos. Me proporcionan cosas distintas que me aportan mucho.
 
B.A| ¿En qué momento te encuentras actualmente?
I.G|Estoy en un momento dulce, con muchos y diferentes proyecto en marcha; esto hace que sea apasionante. He rodado el cortometraje ANNEde David P. Sañudo, en el País Vasco, -mi segunda tierra-, con Amania Films. Los fines de semana estoy en el Treatro Flumen de Valencia, con No te vistas para Cenar, una comedia que está teniendo muy buena acogida y que hemos prorrogado; la compagino con la gira de No hay camas Libres, junto a Maribel Ripoll y Míriam Cabeza. Además, trabajo en Central de Cine -como profesora-, en el módulo de comedia, y continúo con mi carrera como actriz de doblaje. Estoy echando de menos la televisión, así que espero volver a ella muy pronto. Poder compaginar todas estas disciplinas es un lujo que estoy disfrutando muchísimo. Me siento muy agradecida. 


Isabel Gaudí | Exclusiva Belmonte Arte ©
“Echo de menos más presencia de la mujer tanto delante como detrás de la cámara, 
y en guiones; contar historias de hombres y mujeres de más de cuarenta”
Isabel Gaudí
B.A| ¿Qué balance haces de tu trayectoria profesional hasta el momento?
I.G|Me siento muy afortunada porque he podido desarrollarme profesionalmente en muchos campos diferentes; me ha dado muchas alegrías la posibilidad de aprender constantemente y el respeto de mis compañeros. Estoy orgullosa de todo lo que he hecho hasta ahora, de donde estoy; pero sobre todo, me encuentro expectante ante todo lo que está por venir, porque me siento muy preparada para poder afrontar nuevos retos.
B.A| ¿Cuál es tu posición frente a los premios?
I.G|Pues ahora empiezo a darles más valor que antes. Ahora me hacen mucha más ilusión, y los disfruto mucho. Reconozco el respeto que viene implícito; el agradecimiento por tu trabajo. ¡Y me encanta recibirlos!
 
B.A| ¿Qué requisitos se necesitan para ser actor/actriz?
I.G| Creo que para ser actor siempre se necesita TALENTO. No creo que cualquiera sirva para ser actor, como no creo que cualquiera sirva para ser cirujano, arquitecto, profesor, mecánico… Creo que hay que tener cualidades para ello. La formación y el aprendizaje son vitales, pero sin talento no sirven de mucho. Intrusismo ha habido siempre, pero eso a mí me da igual. Intento que no me afecte. Si el trabajo que realizan es bueno, tienen mi respeto; sino, no les presto ninguna atención.
 
B.A| Sobre la crisis del sector y la imagen del cine español…
I.G| La desorbitada subida del IVA, es una de las cosas que más daño ha ocasionado. Muchas empresas han tenido que cerrar, disminuir el numero de proyectos o hacerlos con muy poca gente. Ha sido devastador. Hemos vivido, y seguimos viviendo, una gran crisis en nuestro sector. Solo un porcentaje pequeño de compañeros podemos vivir de esto.
La imagen del cine español lleva cambiando desde hace unos años de manera progresiva. A mí, me gusta el cine que estamos haciendo, pero echo de menos más presencia de la mujer tanto delante como detrás de la cámara, y en guiones; contar historias de hombres y mujeres de más de cuarenta. Sabemos que los consumidores potenciales son los jóvenes, pero se hacen demasiadas cosas pensando en ellos. Los personajes maduros interesan, y mucho. Es un tema que me toca muy de cerca, porque es la franja de edad en la que me encuentro. 
 
B.A| Un sueño…
I.G| No tener límites.
 
B.A| ¿Algo que añadir?
I.G| Desde que trabajo como docente con jóvenes actores, me siento orgullosa y emocionada de saber que, esta profesión a la que amo, no tendrá fin. Las generaciones que siguen son realmente soberbias y talentosas. Están tan enamoradas de este arte como lo estoy yo.
 
Fotos cortesía | Isabel Gaudí
Entrevista Firmada | Melanie Belmonte

Minotauro

PASAJE |DE CHINITAS 
“Cuando se escribe en Belmonte Arte, la casa de Melanie Belmonte…”
Iván R. Ray

Escritor | Colaborador Belmonte Arte ©


No hay playa capaz de albergar la dicha de aquel que escapó del Minotauro. Ni mar tan extenso que pueda lavar sus heridas. Todas esas aguas, hasta donde alcanza su vista, llevan el nombre de todos los hombres. No hay cielo que llene nuestros pulmones, ni hay Teseo más allá de donde alcanza nuestra sombra. Atrás quedan los huesos, ya blancos, al sol, y las pisadas en círculo, estériles, que les llevan a encontrar la perdición. La cara oculta de nuestro corazón, el alma, lleva el nombre de Dédalo, el lugar donde somos visibles desde que nacemos. De la mano lo llevan con otros trece para alimentar a Asterión y así debe ser pues es el destino de quienes solo creen en el destino de los demás.
 
Nadie canta en los duelos cuando atardece en cada Creta. La respiración se contiene entre todos los que esperan, miserables e infelices, escuchar el bufido animal del medio monstruo. Unos rezan, otros desean desear, y para todos ya es tarde. Sólo tú callas, el peso de las plegarias ajenas puede hundirte en el mar de lágrimas que comienza a crecer humedeciendo tus talones. En ese silencio olisqueas su respiración, está cerca, es la carne debida.
 
Pero Minotauro, toro y hombre, no se mueve. Es el mundo el que lo hace avanzando pausado conduciéndolos hacia sus fauces. Solo tiene que esperar para saciarse. Uno, y después otro, el furor de ayer de Pasífae es hoy ansia de esos siete jóvenes y de aquellas siete doncellas.
 
Entonces. Entonces las manos desnudas nos lo muestran todo. Abiertas, serenas ante la muerte, al verlas comprendemos que cada laberinto que vamos a recorrer en alas de la desesperación está en nosotros, dibujado en nuestros dedos. No hemos sabido verlo hasta ahora, Ariadna. Lo tuvimos ante nuestros ojos y solo al final comprendimos que las huellas de nuestros dedos son el laberinto por el que corremos alocados buscando un acantilado por el que lanzarnos. El mapa del laberinto está dibujado en las huellas de estos dedos que abrazan y matan, acarician y destripan.
 

 

Llega. Su respiración se hace fuerte, ya está cerca. Debemos encontrar tu hilo, Ariadna, seguirlo hasta su final donde revelar tu nombre desordenado, en suspenso. Es el ovillo que nos entregaste, puedo verlo, palparlo, es del color de las olas que me reciben libre. Ahora que somos salvos vuelve a ti, recogido en un ovillo que, de tu mano, volverá a ser tu vestido mejor de novia. 

Reflexión | Lenguaje políticamente correcto

LA OPINIóN |NDISCRETA 
Melanie Belmonte
 
Melanie Belmonte | LA OPINIóN |NDISCRETA
Un incrustado y ancestral lacerante estigma fundamentado en la supremacía del género masculino frente al femenino, -durante siglos subyugado por una cultura occidental basada en fundamentos machistas-, ha suscitado con fuerza la aparición en nuestros días del uso de un lenguaje contemporáneo denominado ‘políticamente correcto’. Pero políticamente correcto, ¿para quién?. Y ¿por qué?. Tras el eufemismo de una posverdad establecida, que traslada al lenguaje el objetivo de generar y forjar opinión pública, se apela a emociones y creencias de un colectivo oprimido histórica y socialmente, que ve en la modificación de la lengua, la solución a un problema de mentalidad y sensibilidad discriminatoria social. ¿Realmente hay que cambiar las palabras, o hay que cambiar la realidad para conseguir una mejora?. ¿Hace falta posicionarse bajo enfrentadas perspectivas que discrepan, por un lado, entre la necesidad de eliminar cualquier atisbo de discriminación que propicie el lenguaje, y por otro, el sostenimiento a ultranza de que esa realidad es la que cambia las palabras?. Ambos puntos de vista luchan por un mismo objetivo; no obstante, partiendo de que la lengua no discrimina, llegamos a la conclusión de que la lucha de un hecho primordialmente social, acaba siendo extrapolado al lenguaje, hasta el punto de contradecir las normas gramaticales para dar visibilidad a la figura de la mujer. ¿Hallará solución la raíz del problema mediante la implementación de un lenguaje inclusivo con el que evitar -según los defensores de su utilidad-, la discriminación de la que somos objeto?. Rozar la cursilería mediante eufemismos, alcanzar acusados niveles caricaturescos a través del abuso del desdoblamiento de géneros gramaticales -miembros; miembras- y contradecir las normas de la lengua, no parece ser la vía más apropiada para dar solución a un problema. ¿O sí? ¿Somos las mujeres discriminadas porque el género de las palabras coincida con el masculino?. ‘Los padres’, engloba a padres y madres; ‘los niños’, engloba a niños y niñas. ¿Son también discriminados los hombres ante palabras con artículo femenino? ‘Las personas’‘la gente’, engloban ambos géneros. ¿Acaso este aspecto lingüístico fomenta la discriminación entre hombres y mujeres?. Cada uno que saque sus propias conclusiones. Pero, si el uso de la terminología gramatical establecida, permite un tratamiento genérico inclusivo -y por lo tanto, no es exclusivo-, así como la especificidad, que incluye la intervención del idioma en los casos que se consideren pertinentes, ¿no se estarán tomados medidas desproporcionalmente anacrónicas?. Pensemos, ergo obremos.